Disfrutar correctamente de un fin de semana o de unas vacaciones de turismo activo en la montaña depende mucho de la información empleada en la planificación del mismo. Siempre hay que saber cómo responder en el caso de producirse acontecimientos imprevistos. Es decir, hay que evitar que afecten negativamente al desarrollo de las actividades que tengamos planeadas.

El tiempo es el factor con mayor capacidad de interferir en un buen desarrollo de los deportes de aventura. Elegir unas fechas para una escapada rural que no estén muy definidas meteorológicamente aumenta el riesgo de cambios bruscos porque la estadística apoya las probabilidades de la aparición repentina de fenómenos específicos de montaña.

La experiencia de ver como se interrumpe una tarde maravillosa con una tormenta con gran aparato eléctrico suele ser frecuente. Es una situación no exenta de peligros que en la medida de lo posible deben evitarse. Se trata de la situación con más riesgo inmediato para la integridad física. Hay que evitar las zonas altas, y aproximarse a objetos que destaquen sobre la superficie terrestre, en especial los metálicos.

La importancia del condicionante climático en el turismo de actividades

Las condiciones orográficas cambian el comportamiento de los fenómenos meteorológicos. Las variaciones de presión atmosférica influyen en el cambio de contenido de humedad del aire. El aire más seco de las cumbres y los efectos de la refracción de la luz por la presencia de masas de nieve son especialmente agresivos para la piel.

Otra característica típica y bien conocida es la mayor diferencia entre temperaturas máximas y mínimas por lo que se convierte en peligrosa una desorientación o percance que provoque una estancia nocturna en zonas de gran altura. Las temperaturas mínimas son la mayor amenaza en estos casos.

La velocidad del viento es más alta cuanto mayor sea la altitud. El efecto mecánico en contra de la marcha se agrava por aumentar también la sensación de frío. Todo esto combinado con el cansancio y el terreno irregular es muy favorecedor de accidentes por caídas, torceduras o golpes.

Las precipitaciones en alta montaña se pueden localizar en zonas muy determinadas. La existencia de fuertes pendientes origina en pocos minutos después de una precipitación importante torrentes de agua que arrastran materiales sólidos. Una posición desafortunada en uno de estos cauces representa un peligro.

Elementos que ayudan a anticiparse al cambio de tiempo

La información geográfica de la zona en que nos encontramos y los datos actualizados para la misma de los servicios meteorológicos es fundamental. La interpretación del tiempo a veces es es una operación compleja.

La observación de las nubes y de la dirección del viento es algo a lo que hay que prestar atención. Existen formaciones nubosas muy reveladoras de que se avecina una alteración de las condiciones meteorológicas. La experiencia en la montaña da estos conocimientos, si no se tiene hay que documentarse bien.

La lectura de la naturaleza es, por último, el aviso más inmediato que informa de que va a producirse algo nuevo. Los insectos, los pájaros y los grandes mamíferos con su comportamiento dan señales inequívocas de la aproximación de nuevas condiciones de presión, humedad o temperatura.

El conocimiento de las reglas fundamentales con las que se mueve la naturaleza es la ayuda más valiosa para integrarse en ella, y disfrutar con seguridad de sus maravillas.

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Cómo interpretar la cambiante meteorología de montaña

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Autor artículo: CasaBiescas.es

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